Gestionar la Incertidumbre con Serenidad y Resiliencia

Edición: Enero 2013 Miércoles, 13 Febrero 2013 Visto 4963 veces Por:
Vivimos en un mundo que es cada vez más incierto, volátil e imprevisible. Por eso, necesitamos aprender a lidiar con la incertidumbre; no podemos explorar el futuro con el sentido común del pasado porque no funciona.

Este nuevo contexto exige dos nuevas actitudes: serenidad y resiliencia.

Hace poco leí que gestionar la incertidumbre requiere lentitud y estoy de acuerdo. En momentos de crisis y cambios constantes ya no podemos tomar decisiones rápidas, ni apostar, como hasta ahora, por la velocidad. Necesitamos más que nunca estar en calma, pensar con cabeza, barajar —sin celeridad— las mejores opciones para luego decidir.

Sin embargo, siento que muchos directivos todavía no se han dado cuenta que nos encaminamos a un tipo de management diferente, más pausado, más sosegado, más sereno.

Solo las personas serenas logran pensar antes de decidir y no se sienten demasiado asustadas, preocupadas o ansiosas por el devenir: gestionan el estrés.

Por eso, hoy necesitamos menos proactividad y más serenidad. En los últimos tiempos la proactividad ha sido una huida hacia delante sin pensar, un escape del miedo a lo desconocido. Este planteamiento ha llevado a muchos directivos a cometer errores insubsanables. En cambio, desde la serenidad se puede hacer frente a las contrariedades y adversidades sin caer en la desesperación ni en la impaciencia, sino manteniendo una actitud reflexiva que permita valorar y ver la magnitud del problema, buscando soluciones desde la calma y la reflexión.

Además, el directivo del siglo XXI ha de trabajar a fondo la resiliencia, la capacidad de afrontar la adversidad saliendo fortalecido y alcanzando un estado de excelencia profesional y personal, pues las personas más resilientes tienen mayor equilibrio emocional frente a las situaciones de estrés, soportando mejor la presión. Esto les permite una sensación de control frente a los acontecimientos.

Según el psiquiatra Enrique Rojas, la resiliencia es un mecanismo adaptativo del ser humano que tiene una base genética, pero también mucho de factores ambientales, especialmente dos:

  1. Las conexiones afectivas.
  2. La autonomía personal.

Es decir, la persona que tiene con quien hablar y está convencida que domina las riendas de su vida, lidia mejor con las adversidades.

Maryam Varela, con un Ph.D. en Inteligencia Emocional por la Universidad de Bircham (EE.UU.) entre otros títulos académicos, es una reputada experta en España en la aplicación de la Inteligencia Emocional en el mundo de las empresas, así como una destacada formadora de directivos. Entre sus clientes figuran prestigiosas empresas como Sun Microsystems, Oracle, Symantec, Crisol, Aena, Grupo Prosegur, SDF, Leche Pascual, ABS, Grupo Prisa, Orange, Pfizer, Merck, Danosa, LG Electronics, Amadeus, Italfarmaco, Abbott, Guardia Civil y Pernord Ricard. En República Dominicana, Cardinal Health, Scotiabank, Promérica, CEMEX, ESSO, INCA, EO Entrepeneurs’ Organization, Grupo Ramos y Colgate-Palmolive, entre otras.

SOBRE ESTE AUTOR

Es experta en habilidades directivas, comportamiento humano y la aplicación de la Inteligencia Emocional en las organizaciones.

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