Rediseño de la experiencia del cliente en el sector minorista

Para los clientes, las diferentes ofertas que existen en los mercados, pertenecientes a los mismos sectores y categorías, tienden a parecerse demasiado entre ellas y, en consecuencia, son fácilmente sustituibles entre sí.

Por ejemplo, los servicios de un banco son percibidos como iguales a los de cualquier otro banco (uno u otro hacen lo mismo); las líneas aéreas de la misma categoría utilizan los mismos aviones y hacen las mismas rutas (se puede cambiar de línea sin problemas). Lo mismo sucede en los negocios minoristas: una tienda de ropa, una zapatería, una farmacia dentro de la misma categoría son muy similares entre sí. Incluso en la gran distribución se ha producido el mismo fenómeno: los supermercados, los hipermercados, las tiendas de conveniencia, tienden a ser muy similares los unos a los otros. Cuando se llega a esta situación:

a) Lograr la retención o fidelización de los clientes se hace muy difícil y es necesario recurrir a otras vías y métodos (por ejemplo, programas de puntos).

b) Las empresas, al final, se ven obligadas a competir solo con base en el precio, afectando así su potencial de rentabilidad.

La única forma de hacer frente a estos dos efectos negativos es mediante la diferenciación de la empresa. Es decir, dar a los clientes actuales y potenciales una razón válida para preferir a la empresa por encima de los competidores. Con la diferenciación, lo que se procura es “salirse del montón” y proyectar la imagen de una empresa única, difícilmente sustituible. En otras palabras, escapar de la competencia directa (todos contra todos) y crear una especie de “monopolio” de facto.

Ahora bien, ¿de qué forma puede una empresa minorista diferenciarse? Puede hacerlo manejando productos exclusivos, únicos en el mercado (por ejemplo, las tiendas Zara); o con una relación calidad-precio muy superior a sus competidores (Wal-Mart); o con una localización privilegiada; o con fuertes inversiones en publicidad y promoción (El Corte Inglés). Pero, estas alternativas no son fáciles de implantar y para muchas empresas son imposibles considerando su dimensión y recursos. La pregunta es, en consecuencia:

  • ¿Están las empresas del sector minoristas condenadas de por vida a sufrir los efectos de este círculo vicioso?

La respuesta es: no necesariamente.

Michael Porter, el archiconocido gurú de la gestión, en una conferencia dictada en mayo de 2004 en Londres, citado por Bob Thompson, afirmó lo siguiente:

“Una eficaz estrategia de negocios significa ser diferentes. ¿Cómo? Los expertos en estrategias empresariales dicen que usted se puede diferenciar actuando (a) en el producto o servicio, (b) en el precio o el costo total de compra, o (c) en el conjunto total de relaciones y experiencias del consumidor o cliente.”

El mismo Thompson dice:

“Si sus competidores están haciendo las mismas cosas que usted hace (y usualmente es así), el producto y el precio no le darán a su empresa una ventaja competitiva sostenible perdurable. Pero si usted logra una ventaja en la forma en que los clientes ‘sienten’ respecto a su empresa y desarrolla una relación más sólida con sus clientes y usuarios, alcanzará una ventaja sostenible en el largo plazo.”

La Solución

Algunas empresas grandes y pequeñas han modificado radicalmente la experiencia de compra de sus clientes.

En vez de seguir insistiendo en las estrategias tradicionales, centraron sus esfuerzos en ofrecer a sus clientes una experiencia de compra que fuese memorable, capaz de inducir a sus clientes, incluso, a compartirla con sus amigos y relacionados, generando así comunicación boca-a-boca positiva, tan importante en los mercados de hoy.

La PricewaterhouseCoopers LLP (PwC) publicó su informe titulado Experience Radar 2011: Retail Insights. El estudio midió la experiencia de más de 6.000 clientes en 11 sectores de negocios diferentes. Los resultados más impactantes de este estudio son los siguientes:

  • A pesar de que las condiciones económicas siguen incrementando la sensibilidad de los consumidores respecto a sus decisiones de compra, los establecimientos minoristas que han diseñado experiencias diferenciadas alrededor de sus productos y servicios han logrado generar crecimiento, rentabilidad, lealtad duradera de sus clientes, al mismo tiempo que mantienen precios premium por encima de los competidores.
  • La lealtad de los clientes se origina en una experiencia de compra que cree fuertes conexiones psicológicas con la clientela, y no en los programas de puntos u otras recompensas actuando por sí solos.
  • Este enfoque centrado en la experiencia puede ayudar a las empresas a atraer nuevos clientes rentables, mantener a los clientes existentes e incrementar los márgenes.

La siguiente pregunta que debemos contestar es: ¿cómo se estructura una experiencia de compra memorable?

Un buen punto de partida es el que ofrece Carlos Aires, uno de los autores de este artículo, en el que vincula la experiencia del cliente al uso eficaz de cuatro elementos: el producto, el formato, la tecnología y el estilo. Veamos algunos de los ejemplos citados por Carlos Aires y en los que ha participado personalmente en varios de ellos.

  • Norman, Copenhagen. Un nuevo escaparate cada día. Premiada como la tienda más innovadora de Dinamarca. Concepto único: cada noche, su equipo de visual merchandising diseña un nuevo escaparate. La novedad genera ventas.
  • Eye Candy, Bélgica. El packaging crea la tienda. Experiencia de compra y de relación con la marca basada en el packaging.
  • REI, New York. Redes sociales integradas en el punto de venta. La experiencia de compra apoyada por la comunidad de clientes/fans que crean los empleados. H&M, Holanda. Pop-up store en la playa. Una tienda temporal en la playa. H&M nos propone que vayamos de compras a la playa.
  • Desigual, Barcelona. “La vida es chula”. Boxpark, Londres. Primer centro comercial pop-up: 61 contenedores reciclados en el este de Londres. Apoyo a las iniciativas del pequeño comercio independiente, el más castigado por la crisis.
  • House of Fraser, Liverpool. Compra online y recogida en tienda.
  • ING Direct Flagship Café, Canadá. Promoción de los comercios de la comunidad y oferta de un espacio equipado con alta tecnología para que las pymes puedan operar. Recuperan su función social y dinamizadora de la economía de su área de influencia.
  • Marks & Spencer, Sainsburys. Han abierto panaderías a pie de calle. Grandes retailers rompen sus departamentos para crear tiendas independientes. Nuevos formatos para estar más cerca de sus clientes.
  • Farmacia Santa María, Barcelona. Un templo de la salud: áreas happening dentro de la farmacia. Un ejemplo de cómo crear una marca en el mundo de la farmacia.
  • Eataly, Nueva York. La fábrica dentro de la tienda. Integración vertical de la producción para una categoría de producto y ofrecida de manera distinta en la tienda en función de las necesidades de compra.
  • Sephora en el Meat Packing District, Nueva York. La excelencia en la presentación del producto. Conocimiento exhaustivo del cliente y del producto. Allí se puede encontrar la primera barra para vender pestañas que ha sido diseñada en el mundo.
  • Uniqlo en la Quinta Avenida, Nueva York. Claridad de imagen, tecnología y excitación visual. Un paso más en su conocida, efectiva e imitada presentación de producto vertical y por colores.
  • Hollister en la Quinta Avenida, Nueva York. La playa y el surf venden. Estilo propio y ambiente coherente llevado a su máxima expresión. Apoyado por una fachada muy tecnológica.
  • New Balance, Nueva York. La única marca americana de deportes que fabrica en Estados Unidos. Las raíces y el saber hacer de un fabricante local y una pista de correr para probar el producto.
  • Snack Box, Nueva York. Un puesto de perritos calientes del siglo XXI. Localización, movilidad, diseño, branding y tecnología.

Ahora bien, para lograr el rediseño efectivo de la experiencia de los clientes de una empresa se requiere de una metodología operativa práctica, a ras de tierra. Para esos fines, en nuestra Consultora MdS hemos desarrollado el Modelo GEX® para la gestión de la experiencia del cliente, cuya metodología de trabajo vamos a resumir a continuación.

Algunos instrumentos de análisis y planificación que son ampliamente conocidos y analizados en la bibliografía empresarial especializada en la gestión de servicios. En particular:

  • Técnicas para el conocimiento de los clientes.
  • Los blueprints o planos del recorrido del cliente.
  • Los estándares hard y soft del encuentro.
  • Las 10 expectativas clave de los clientes.
  • El marketing mix ampliado de los servicios.

Un elemento adicional básico en el Modelo GEX® es la “Matriz de Deficiencias Detectadas”:  ejemplo de la primera etapa del recorrido del cliente en una tienda minorista (“Llegada de los clientes”) y el señalamiento de las situaciones que podrían estar provocando una experiencia negativa o desagradable para los visitantes de la tienda. Nótese, en consecuencia, que ese ejemplo se refiere únicamente a la primera etapa del recorrido del cliente. Un análisis similar debe hacerse para cada uno de los puntos de contactos entre el cliente y la empresa (recorrido del cliente), que en el caso de la tienda en cuestión podrían ser: entrada/ recepción, tránsito por la tienda, búsqueda de productos, consulta de productos, prueba de los productos, pago en la caja, servicio de cafetería, salida.

De forma muy resumida y esquemática, el proceso de implantación del GEX sigue la secuencia siguiente:

  1. Identificación de los diferentes tipos de contacto empresa-clientes.
  2. Elaboración de los diferentes blueprints o planos del recorrido del cliente.
  3. Análisis de las 10 expectativas clave de calidad del servicio de los clientes.
  4. A partir del recorrido del cliente definido con anterioridad, se identifican las Deficiencias Detectadas para cada una de sus etapas.
  5. Para cada una de las etapas, se responde a la pregunta: ¿de qué forma podemos potenciar la percepción del cliente en cada una de las 10 expectativas?
  6. Se anota cada una de las cosas que podrían hacerse para potenciar la percepción de calidad y calidez.
  7. Una vez definido lo anterior, se elaboran y establecen los estándares hard y soft, tanto para la parte funcional como para la gestión del contacto empresa-cliente.
  8. Finalmente, se programan las experiencias que habrán de potenciar los niveles de satisfacción de los clientes.

Un área clave del GEX radica en la identificación de aquellos elementos e “ingredientes” que podrían ser incorporados a la experiencia de los clientes con el fin de superar claramente sus expectativas. Son los que llamamos “detalles y sorpresas”; es decir, que no son esperados por los clientes. Son las “sorpresas” que, buscando la diferenciación, hacen “las delicias” del cliente en momentos predeterminados del contacto.

La realidad del cerebro humano

Ahora bien, es de destacar que no se trata de crear una experiencia que sea satisfactoria solo en términos racionales (precisión, ausencia de errores, rapidez, respuestas correctas, etcétera), sino que es impostergable crear experiencias emocionales que sean claramente percibidas por los clientes.

Es bien sabido hoy en día que el cerebro humano se divide en dos hemisferios: izquierdo y derecho. Los estudios que se han hecho sobre cómo funciona el cerebro humano, indican que, a grandes rasgos:

  • El hemisferio izquierdo es analítico, lógico, utilizado para la resolución de problemas que requieren un procesamiento secuencial o de paso a paso; tiene la capacidad de análisis y deducción, y alberga el lenguaje verbal. En el hemisferio izquierdo se producen las actividades que tienen que ver con la lógica, los hechos, los razonamientos secuenciales y las deducciones racionales.
  • El hemisferio derecho es intuitivo y espontáneo, utilizado para la resolución de problemas que requieran una comprensión global; tiene la capacidad de la orientación y comprensión de las estructuras espaciales, y participa en el lenguaje emocional. En el hemisferio derecho encontramos la inspiración, la intuición, las dotes artísticas y creativas, la imaginación y las emociones.

Desde los primeros intentos por dar una estructura formal al marketing se acepta que existen dos tipos de motivaciones básicas para la compra: racionales y emocionales. Y sin embargo, si analizamos los enfoques de comunicación promocional de la gran mayoría de las empresas alrededor del mundo, veremos que sus razonamientos y propuestas están dominados por las motivaciones racionales. Más aún, para algunos niveles de mando toda la competitividad se reduce a los atributos y características técnico-funcionales del producto o servicio y el precio (price-product centric). Es como afirmar que los consumidores, usuarios y clientes actúan todo el tiempo dominados exclusivamente por el hemisferio izquierdo (carecen de hemisferio derecho o el mismo no funciona). Algo imposible, salvo algunos escasísimos casos excepcionales.

  • El resultado final es una visión parcial del ser humano al actuar como consumidor, usuario o cliente.

En la actualidad, esos enfoques comienzan a dar paso a un enfoques más integral, a una visión más global y holística (cerebro izquierdo + cerebro derecho) de lo que es la gestión de empresas en todas sus facetas y dimensiones. Y ya se habla, sin rubor, de inteligencia emocional. Y es lógico que así sea. En MdS hemos resumido este necesario enfoque bidimensional con la fórmula: Calidad + Calidez = 10, que constituye la plataforma inicial del Modelo GEX®.

Conclusión

En síntesis, se trata de diferenciar la empresa mediante la experiencia de compra que aporta a sus clientes. Para ello, la clave radica en preocuparse no solo de los aspectos funcionales del servicio (hemisferio izquierdo del cerebro), sino, además, de aportar elementos emocionales de “disfrutabilidad” y deleite (hemisferio derecho) que permitan superar las expectativas de los clientes, con el fin de lograr más altos índices de fidelización y vinculación (engagement), y de esa forma alcanzar más altos niveles sostenidos de rentabilidad. Se trata de generar sensaciones, emociones, vibraciones, sentimientos y pensamientos que aporten elementos extras, altamente positivos, al momento de la compra.

Juan Carlos Alcaide es Director de la consultora Marketing de Servicios (MdS) y profesor de ESIC.

Carlos Aires es creador de MARKETING-JAZZ, Creative Store Design y Vicepresidente del Retail Design Institute Spain.

Sobre el autor

Juan Carlos Alcaide

Juan Carlos Alcaide es consultor, conferencista, autor y profesor con más de veinte años de experiencia en consultoría y formación de directivos en  temas de Customer Experience, Marketing Relacional, Experiencia de Cliente, Marketing de Servicios, Servicio al Cliente y Fidelización. Asimismo, es experto en Transformación Digital de la Experiencia de Cliente, Silver Economy y Senior Marketing. Es Licenciado en Sociología por la Universidad Complutense, posgraduado en Marketing y Recursos Humanos y doctorando en Ciencias Económicas. Fundó y codirige la consultora MdS y es director de Don’t Go. Ha escrito más de diez libros, entre los que se encuentran Customer Experience: Las claves de la experiencia de cliente en la era digital cognitiva, Los 100 errores de la experiencia de cliente y Silver Economy. Mayores de 65: el nuevo target.

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