La gestión de los riesgos en la era de la transformación digital

Edición: Enero - Marzo, 2020 Visto 918 veces Por:

La gestión de los riesgos en la era de la transformación digital


El nuevo mundo digital

Somos protagonistas y otros estamos invitados a asistir a un mundo de negocios nuevo, cambiante, altamente dinámico e impredecible. Los cambios impulsados por las nuevas tecnologías se suceden a una velocidad con un crecimiento exponencial. Los modelos de negocios recientes son puestos a competir de manera más rápida con otros modelos que se adaptan mejor, o bien, son consecuencia de lo que podemos denominar la transformación digital.

Se habla mucho de la transformación digital. Es importante comprender que transformación digital no es realizar los mismos procesos que hace 20 años pero conservando los documentos en archivos digitales o traficando documentos digitalizados. El cambio es mucho más profundo; se refiere a la producción, manipulación, gestión, toma de decisiones y, finalmente, resguardo de información digitalizada.

Los insumos del mundo digital

Así como las distintas olas industriales han tenido insumos o materias primas que le han permitido desarrollarse, ocurre de igual forma con la transformación digital. Esta revolución tecnológica aplicada a los negocios está apalancada básicamente en los siguientes insumos:

Disponibilidad de desarrollos cada vez más económicos y diversos, plataformas y servidores que le permiten brindar prestaciones eficientes en cuanto a tiempos de respuesta como a costos. Claramente, la tecnología es una materia prima que cada vez vale menos en términos relativos.

Cambios en los comportamientos de las personas. Los usuarios más jóvenes disfrutan de la era del conocimiento compartiéndolo porque saben que su atesoramiento no tiene sentido ya que si ellos no lo abren al mercado, otros lo harán y perderán su oportunidad. Paradójicamente, en la era del conocimiento, el saber cada vez cuesta menos y se ha convertido en un insumo cada vez más de consumo masivo. Han escuchado la frase "todo está en internet", ¿verdad?.

Los modelos utilizados por los nuevos emprendedores que comienzan desarrollando una app y se vuelven millonarios. Hasta hace poco tiempo había que ser heredero de una gran fortuna o tener un acceso importante al crédito y esperar muchos años para ver crecer la empresa. Hoy en día, millones de jóvenes emprendedores están diagramando su empresa en un papel y hay cientos de miles de inversores que financian el futuro emprendimiento por unos cuantos garabatos escritos en ese papel, bajo el razonamiento “si invierto 50 mil dólares en 20 emprendimientos, con que uno de ellos sea rentable en millones, se justifican las 20 inversiones”.

Los nuevos consumidores que buscan una relación distinta con su proveedor de bienes y servicios, más adecuada a estos tiempos, quieren servicio con competencia por precio y por calidad, y lo quieren ya mismo.

Las empresas Tech

Un claro ejemplo de los nuevos negocios son las empresas con alto componente tecnológico y que están avanzando en todos los rubros de la economía. Han tomado la delantera en estos nuevos negocios las conocidas como Fintech o Insurtech, dependiendo si se dedican a finanzas o a seguros, por mencionar a las más importantes.

En una primera instancia, estas nuevas empresas tecnológicas se parecían más a un canal digital de las empresas tradicionales que a una verdadera entidad que revolucionaría el negocio, y muchas fracasaron en ese sentido. Sin embargo, el nuevo segmento tecnológico ha entendido esta situación, ha modificado su modelo de negocios y su forma de operar. Claramente, estos cambios modifican los riesgos que deben administrar.

En ese sentido, las empresas verdaderamente digitales basan su operatoria con sus activos de información alojados en servidores en “la nube”. Las nuevas empresas tienden a la automatización creciente de sus procesos repetitivos, bajo el concepto denominado RPA (Robotic Processs Automation o automatización de procesos con el uso de robots).

Las modernas empresas tecnológicas cada vez tercerizan más actividades en busca de eficiencia y aprovechan las facilidades de coordinación que otorga la “conversación” digital. Esto significa millones y millones de datos sensibles y no sensibles, objetos de tráfico entre distintas empresas de un mismo país o de diferentes países.

Por otro lado, las nuevas empresas se encuentran en un proceso de regulación creciente. Es decir, deben cumplir con todas las regulaciones, normas y leyes que también aplican a las empresas tradicionales.

Los riesgos en las Tech

Ahora bien, pensemos en los riesgos en las Tech preparadas para la eficiencia. ¿Qué pasa si algo anda mal? En términos de continuidad de negocios, es una máxima que un proceso manual es más simple de resolver que un proceso automático. 

Ciertamente, un proceso manual como solución, aún transitoria, no parece aceptable para el nuevo usuario/consumidor de estos servicios financieros y de seguros en su mayoría.

¿Cuál es el plan de contingencia en caso que no se pueda operar en la nube?

¿Cómo se gestionan los riesgos que pueden afectar a los terceros a la compañía?

¿Cómo estos terceros continuarán brindando un servicio adecuado para poder realizar la operatoria diaria de la empresa?

Algo fundamental a considerar es el factor humano

¿Qué clase de talento se requiere para formar parte de estas compañías digitales?

Cuando se encuentra el talento, ¿cómo se retiene para evitar que no se vaya y forme una compañía distinta?

En cuanto a los procedimientos

¿Tiene sentido redactar procedimientos ultraformales revisados por varias personas importantes en la organización como muchas veces es requerido por las regulaciones o bien por las mejores prácticas de negocios?

¿Cuál será el costo si consideramos que los mismos serán modificados, quizás, antes de la última firma de aprobación?

Y en un modelo de negocios basado en la disrupción

¿Hasta qué punto debemos atarlo a procedimientos fijos e inamovibles? Quizás sea necesario redactar procedimientos a más alto nivel, como una suerte de Políticas de actuación.

¿Soportaremos trabajar más con políticas que con procedimientos detallados?

¿Estamos preparados no para hacerlo, sino para que podamos considerarlo?

¿Cómo impacta en el futuro de la gestión de los riesgos?

La mayoría de estos riesgos recientemente planteados son los conocidos como de tipo operacional. La gestión moderna de los riesgos, que incorporó la gestión de los riesgos operacionales, tiene apenas un poco más de 15 años y estamos evaluando si está obsoleta o no.

En mi opinión, los fundamentos de la gestión de riesgo operacional son defendibles en la medida que comencemos a considerar las nuevas prácticas de negocios referidas en este artículo, las entendemos, identifiquemos los nuevos riesgos, los evaluemos y diseñemos métodos de mitigación de los mismos, todo esto generando un proceso lo suficientemente iterativo y dinámico para poder volver a entender los nuevos riesgos que surjan de los cambios continuos. La gestión de los riesgos debe mantener la premisa de generar eficiencia para las compañías; es decir, no debe resultar un impedimento por demoras o por mayores costos para la operatoria de la compañía.

 

SOBRE ESTE AUTOR

Es Contador Público, Licenciado en Administración de Empresas (Universidad de Buenos Aires), Certificado en Gerenciamiento de Riesgo y Aseguramiento por el Instituto Internacional de Auditoría IIA – USA. Asimismo, es conferencista en importantes foros internacionales, como la Federación Latinoamericana de Bancos y de distintos capítulos del IIA en varios países del mundo. Es autor de numerosos ensayos y artículos profesionales sobre gestión de riesgos, auditoría y compliance así como coach y entrenador profesional internacional en estas materias. Posee 30 años de experiencia profesional fundamentalmente realizada en compañías internacionales de primer nivel en la Banca y el Seguro. También, ha sido directivo y asesor de asociaciones profesionales y del Instituto de Auditores Internos de Argentina.

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