¿Estamos a tiempo para gestionar nuestras finanzas personales en plena crisis de la COVID-19?

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¿Estamos a tiempo para gestionar nuestras finanzas personales en plena crisis de la COVID-19?


Se conversa continuamente sobre lo cíclica que es la economía (Burns, Arthur F. y Mitchell, Wesley C., 1946), pero, sin embargo, no precisamos el horizonte de cada ciclo económico. Bueno, ya estamos frente a uno de esos ciclos económicos, pero esta vez con una fuerte crisis financiera a nivel mundial y está afectando negativamente a nuestras finanzas personales. 

Si antes no hemos tenido la disciplina de ahorrar, hacerlo ahora en época de crisis parece imposible. Pero, como dicen los chinos, frente a una crisis siempre hay una oportunidad. Es la hora de que, de forma sencilla, elaboremos un presupuesto; es decir, anotar ingresos y gastos para identificar todos aquellos gastos innecesarios y poner en práctica los potenciales ahorros hormiga (Kristin Wong, 2018) que poco a poco irán acumulándose y modificando nuestro presupuesto, y estaremos preparados para cualquier contingencia que se nos presente. 

Así como la ansiedad en épocas normales nos lleva a comer más (C. Calderón, M. Forns y V. Varea, 2010), esta crisis de la COVID-19 nos puede llevar en forma impulsiva a gastar más en bienes o servicios innecesarios. Por eso, es importante identificar lo que es estrictamente necesario y lo que es deseado antes de salir de compras y dejar de lado ese impulso de cerebro reptil que menciona el neuromarketing (Eymar Delgadillo,  2017). La demanda por bienes y servicios caerá más por las pérdidas de empleos y, como consecuencia, las ofertas comenzarán a aparecer. Es aquí donde se tienen que contener las compras impulsivas de las promociones que solo incrementan el riesgo de tu presupuesto. 

Uno de los mayores problemas de las personas es pensar, actuar y buscar resultados en el corto plazo, es decir, tener mente cortoplacista, que inclusive en su desesperación las pueden llevar a tomar decisiones torpes. Muchos viven al límite de sus ingresos y se contentan con tener lo suficiente para llegar a fin de mes. Lo peor es que se pasan el tiempo tomando decisiones a través del acierto y el error. 

Muchos se preguntan: ¿pero, entonces, es posible ahorrar en plena crisis? Por supuesto que sí y hay muchas formas. Un caso ilustrativo podemos verlo en la alimentación diaria. Hay familias a las que no les gusta congelar la comida que les quedó y se escuchan frases como “yo no como comida del día anterior”. Esto es algo increíble cuando en países desarrollados económicamente, como los EE. UU., es una práctica común. Recuerdo que cuando fui estudiante becado en dicho país, mi host family o familia de acogida —a la que cariñosamente le decía “padres americanos”— congelaba la comida que iba quedando cada día y una vez a la semana la servía y la disfrutábamos como un “buffet especial”. Esto es una forma de ahorro hormiga. 

Por otro lado, he podido observar en varios supermercados que, por falta de la demanda de algunos productos, colocan oferta de llevar tres productos y pagar por dos, y la gente en forma compulsiva compra, siguiendo los mandatos de su cerebro reptil. ¿Y para qué? Para tenerlo almacenado. Lo peor es que, si fue cancelado con la tarjeta de crédito, está generando intereses financieros, incrementando gastos. Entonces, ¿cuál fue el ahorro? Y qué decir del valor del dinero en el tiempo... 

Otro caso muy común es sumar al sueldo o ingresos que recibimos el importe de la línea de crédito de la tarjeta y esto es falso. Nada cambió en tu presupuesto; al contrario, aumentaron  tus gastos, ya que es un dinero prestado con intereses que tienes que devolverlo con recargos financieros. 

Es una práctica común en las familias endeudarse para celebrar el matrimonio de sus hijos y terminan pagando mucho más que si hubieran ahorrado, porque en su mente está la esperanza de que después Dios proveerá. 

Si ya estás sufriendo la crisis financiera, un primer paso es asegurarte de revisar y ver qué tan profunda es la crisis en la que te encuentras y no subestimar el problema; es posible que sea peor de lo que habías pensado. Es importante revisar todos los detalles que descuidamos o no le damos importancia que nos llevaron poco a poco a la actual crisis financiera personal. 

No permitas que otros manejen el futuro financiero de tu familia: tú debes tomar el control de los gastos. Evita situaciones donde debes más dinero a otros del que realmente cuentas o recibirás, ya que esto crea estrés no solamente en ti, sino también en tus seres que te rodean. Esto puede ser la causa de que pierdas tu trabajo o enfrentes alguna emergencia médica que agravará más tu situación financiera. Por eso, es importante identificar si en lo que se va a gastar es una necesidad o un deseo (Jaime Escobar, 2009). La diferencia entre los dos es que el deseo no es necesariamente un consumo vital. 

Siempre hay que elegir la compensación a largo plazo; es decir, planificar y presupuestar tus gastos necesarios. La compensación de corto plazo es impulsiva: observas algo y lo compras de inmediato, sin ningún tipo de análisis. Por eso, es importante aprender a decir “no”. 

Vivir una crisis con tus finanzas personales te desanima, te vuelve menos productivo, hace que te sientas con menos libertad, y el estrés puede llevar a problemas de salud. Analiza cuál es tu situación financiera, pon en práctica el ahorro hormiga y aprende a diferenciar lo necesario de lo deseado. No espero que inicies ahorrando mucho, pero sí ten presente que es tiempo de empezar, eliminando los gastos innecesarios poco a poco y practicando el ahorro hormiga. Cuando menos lo pienses, tendrás dinero adicional. Este mensaje no busca dar consejos para cambiar tu estilo de vida, sino para modificar ciertos hábitos con los gastos innecesarios y, así, tomar el control de tus finanzas. Verás cómo, con esfuerzo y paciencia, tu situación económica y, sobre todo, emocional mejorarán. Y con los ahorros hormiga gratificarás tu mediano y largo plazo con un viaje de vacaciones, pago de estudios, compra pendiente de algo deseado, etcétera. 

Referencias:

Burns, Arthur F. y Mitchell, Wesley C. (1946), Measuring Business Cycles, National Bureau of Economic Research, Cambridge 

C. Calderón, M Forns y V. Varea (2010), Nutrición hospitalaria, Vol. 25, No.  4, Madrid 

Chu, Manuel (2017), Mis finanzas personales, tercera edición, fondo Editorial UPC 

Chu, Manuel (2018), Finanzas para no financieros, quinta edición, fondo Editorial UPC 

Escobar, Jaime (2009), La medicina entre la necesidad y el deseo. Dignidad humana, cuerpo y tecnología, Revista Colombiana de Bioética, Vol. 4, No. 2, diciembre 

Delgadillo López, Eymar (2017), PAG, Vol. 4, No.  8, julio - diciembre 

Wong, Kristin (2018), Get Money: Live the Life You Want, Not Just the Life You Can Afford, primera edición, Hachette Books, New York 

SOBRE ESTE AUTOR

Es profesor, investigador, autor, consultor y conferencista internacional en temas de Finanzas Corporativas e Inversiones, Creación de Valor, Finanzas Conductuales y Métodos Cuantitativos Aplicados a Finanzas. Es Doctor en Administración y Dirección de Empresas de la Universitat Politècnica de Catalunya en España; Doctor en Ciencias Contables y Empresariales de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Perú; Magíster en Administración de Empresas de la Universidad del Pacífico, Perú; y Licenciado en Economía de la Universidad de Lima. En el mundo corporativo, ha sido alto directivo en las áreas de Operaciones, Administración y Finanzas en diferentes empresas y bancos. Es autor de diversos libros tales como: La creación de valor en las finanzas: mitos y paradigmas, Finanzas para no financieros, Finanzas aplicadas: teoría y práctica y Mis finanzas personales. Actualmente, es Director de Maestrías Internacionales y Profesor e Investigador en CENTRUM PUCP Business School. 

 

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