Las mujeres dominicanas en el trabajo en tiempos del COVID-19: recomendaciones para ellas y sus organizaciones

Edición: Agosto 2021 Visto 1,715 veces Por:

Las mujeres dominicanas en el trabajo en tiempos del COVID-19: recomendaciones para ellas y sus organizaciones

La experiencia de cada persona durante esta pandemia, aunque se parezca a la de otras en algunos aspectos, ha sido singular. Esto es particularmente apreciable en el caso de las mujeres. Parafraseando a Ortega y Gasset, cada mujer es ella y su circunstancia. Las circunstancias de las mujeres durante la pandemia y sus respuestas a estas circunstancias merecen respeto y empatía, pues es indiscutible que están llevando una pesada carga en sus roles laborables y personales. Ya sea que tengan un grado universitario o no, sean dueñas de su negocio o no, sean madres o no, tengan pareja o no, sean el único sustento de su hogar o no, cuiden de personas envejecientes o no, tengan complicaciones de salud o no, se hayan contagiado de COVID o no, desde marzo del 2020 las mujeres han enfrentado situaciones retadoras como quizás nunca en sus vidas. Algunas, a estas alturas, sienten que tienen su situación profesional y personal bajo control. Otras, todavía, no lo sienten así.

En la mayoría de los países, aún en los más avanzados en términos de equidad, las mujeres cargan con más responsabilidades familiares y trabajan más horas en las tareas del hogar. Para muchas mujeres, la pandemia ha venido a aumentar responsabilidades y horas de esfuerzo tanto en el ámbito del hogar como en el de la organización en la cual laboran. Adicionalmente, llevan una carga emocional mayor, ya que deben dar apoyo a sus seres queridos en los retos, las frustraciones, los temores y los duelos impuestos por la pandemia, el confinamiento o el distanciamiento social. Han visto a personas en su entorno perder sus empleos o modos de vida, enfermarse e, incluso, fallecer. Algunas son el único sostén de sus hijos y familiares directos. Más que nunca, su tiempo, trabajo y bienestar son vitales para la estabilidad y prosperidad de las familias, las organizaciones y las naciones.

Para sobrepasar esta crisis sanitaria, económica y humana se debe contar con la participación y la contribución de las mujeres. El talento, la experiencia, el compromiso, las capacidades, la intuición y las fortalezas de las mujeres tienen un valor incalculable para las organizaciones y las economías del mundo entero. Las mujeres pueden y deben jugar un papel protagónico y ocupar un lugar preponderante en todas las mesas en las cuales se estén buscando las soluciones y se estén tomando las decisiones para el rescate sanitario, económico y humano de las personas, familias, organizaciones y naciones. La presencia de mujeres en esas mesas dará como resultado mejores soluciones y decisiones para todos y un progreso que beneficie a todos. Esta crisis ha evidenciado debilidades estructurales, pero nuestras fortalezas humanas, sobre todo las de las mujeres, nos están ayudando a ver la luz al final del túnel.

En INTRAS, quisimos profundizar en los desafíos que las mujeres en la República Dominicana están confrontando en sus trabajos, y en cómo ellas en sus múltiples roles como hijas, madres, cabezas de hogar, parejas, cuidadoras, jefas, socias, empresarias, compañeras de trabajo, mentoras y maestras los están encarando. Para ello, creamos una encuesta con preguntas que abarcaron temas como equilibrio entre vida personal y trabajo, cultura organizacional, teletrabajo y desarrollo profesional.

En la encuesta participaron 864 mujeres en distintas etapas de sus vidas; con diversos niveles educativos, desde bachillerato hasta doctorado; que estudiaron carreras tan variadas como Administración de Empresas, Telemática, Economía, Arquitectura o Derecho; y que trabajan en distintos sectores vitales para nuestra economía y desarrollo, ya sean productivos o de servicios.

Al final de la encuesta, dimos oportunidad a las participantes de compartir perspectivas de su situación laboral durante la pandemia. Sus comentarios nos brindaron más detalles acerca de sus circunstancias, así como de los puntos de dolor o estrategias exitosas que pueden ayudar a otras organizaciones a mejorar la experiencia y productividad de las mujeres en el trabajo. A continuación, compartimos con los lectores de GESTIÓN algunas de las recomendaciones que hacemos tanto a las organizaciones como a las mujeres a partir de esos valiosos comentarios. Para ver la encuesta completa, haga clic aquí.

Recomendaciones a las empresas y organizaciones:

Esperamos que los resultados de esta encuesta ayuden a las empresas y organizaciones a:

  1. Reflexionar sobre o descubrir los puntos de dolor en la “experiencia de empleada durante la pandemia” para tomar o agregar las medidas para mejorar la experiencia de todos los empleados. Todavía hay mucho por hacer. Se debe tomar el pulso a los niveles de satisfacción de los empleados con frecuencia para ir solucionando las situaciones o afinando las medidas ya tomadas.

  2. Crear planes de contingencia e incorporar lo aprendido durante la pandemia para enfrentar situaciones similares en el futuro. No se descarta que volvamos a vivir otra crisis global como esta.

  3. Descubrir las áreas de oportunidad en trabajo, liderazgo, supervisión y auditoría remotos, así como en el uso de nuevas tecnologías de comunicación, supervisión y auditoría remotas.

  4. Dentro de lo posible, medir el desempeño de todos por resultados. Tomar en cuenta la situación familiar de todos los colaboradores. Un esposo, compañero o padre sobrecargado también es perjudicial para la estabilidad de su familia y la productividad de la organización. En el caso de las mujeres, considerar cuando son madres, sobre todo de niños muy pequeños, y cuando están embarazadas. También, no sobrecargar a aquellas empleadas que, por no ser madres, quizás existe la percepción que pueden o deben asumir el trabajo de otros sin recibir preparación, incentivos, reconocimiento o flexibilización del trabajo.

  5. Encontrar las áreas de oportunidad que puedan existir en las habilidades soft para dotar a mujeres y hombres de esas habilidades, sobre todo la empatía y la resiliencia.

  6. Preparar a las mujeres mediante programas de capacitación y actualización para reforzar o dotarlas de herramientas y conocimientos para alcanzar posiciones o participar en proyectos más retadores. Hacer énfasis en temas como estrategia, liderazgo, visioning, comunicación asertiva y efectiva, inteligencia emocional y gestión del tiempo.

  7. Crear las condiciones y dotar con las habilidades para que las mujeres puedan liderar y supervisar exitosamente equipos preponderantemente masculinos. Igualmente, entrenar a los hombres para liderar y supervisar al personal femenino.

  8. Crear y brindar las oportunidades para que muchas más mujeres lleguen a las mesas directivas donde se toman las decisiones que influyen en todo y en todos en la organización.

  9. Crear, fomentar y promover una cultura equitativa, inclusiva, diversa y empática tanto en la organización como en la sociedad.

  10. Fomentar un liderazgo de reconocimiento y agradecimiento.

  11. Derribar las barreras de entrada, destruir los silos y romper los techos de cristal donde sea necesario para que las mujeres puedan accesar a industrias, departamentos y posiciones en los cuales se ha dificultado su entrada y participación.

"Esta pandemia nos está enseñando cuán interconectados estamos realmente, y mucho después de que esto termine, espero que podamos recordar que somos mucho más fuertes cuando trabajamos juntos".

Michelle Obama

Recomendaciones a las mujeres:

Esperamos que la encuesta inspire a las mujeres a:

  1. Reflexionar sobre sus propias circunstancias y trazar estrategias y crear acciones para mejorarlas si fuese necesario.

  2. Descubrir su propósito y alinear su vida personal y profesional a este propósito.

  3. Crear planes de contingencia que contemplen aspectos financieros, familiares, emocionales y logísticos para enfrentar situaciones similares a esta en el futuro. Crear y participar en redes de apoyo familiares o sociales en consecuencia con estos planes de contingencia.

  4. Empoderarse de su actualización y capacitación, sobre todo aprendiendo acerca de lo que las convertirá en mejores colaboradoras y líderes, tales como estrategia, liderazgo, visioning, comunicación asertiva y efectiva, inteligencia emocional, gestión del tiempo y negociación, así como del uso de nuevas tecnologías y herramientas virtuales. Prepararse para entrar por la puerta grande a las salas directivas, sentarse en las mesas con autoconfianza y sentido de propósito, y aportar con su voz y experiencia en la toma de decisiones.

  5. Buscar y crear oportunidades de crecimiento profesional para ellas y otros dentro de la organización.

  6. Ver cómo han evolucionado durante la pandemia y qué tan lejos han llegado. Honrar lo que han vivido, sufrido y aprendido durante este tiempo. Incorporar a su vida profesional o personal lo que han aprendido durante la pandemia que les aporte valor a ellas y a los demás.

  7. Mentorizar o esponsorizar a otras mujeres.

  8. Reconocer y agradecer las contribuciones y los comportamientos meritorios de los demás.

  9. Participar como voluntaria en proyectos desafiantes, así como en los programas de coaching, mentoría o Responsabilidad Corporativa de la organización que puedan ayudarlas a adquirir nuevas habilidades o ampliar su red de conocidos o de influencia dentro y fuera de la organización.

  10. Cocrear y fomentar una cultura de equidad, inclusividad, diversidad y empatía en su organización y en su entorno social y/o familiar.

  11. Trabajar y cooperar en derribar las barreras de entrada, destruir los silos y romper los techos de cristal para que las mujeres puedan accesar a industrias, departamentos y posiciones en los cuales se ha dificultado su entrada y participación.

Cuando las mujeres nos reunimos unas con otras, nos incluimos unas a otras, nos contamos nuestras historias unas a otras, compartimos nuestro dolor unas con otras, encontramos nuestra voz. Creamos una nueva cultura, no una que nos fue impuesta, sino una que construimos con nuestras propias voces y valores”.

Melinda Gates

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